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martes, 28 de enero de 2014

Documental: El Trueke

El Eco Urbano, presenta: El trueke



Capítulo 5 de la nueva temporada de “Eco Urbano”, donde se muestran elementos importantes sobre el problema del dinero y qué es el trueke. Con la participación del Colectivo de economía solidadaria "Trueke Caracas"


lunes, 27 de enero de 2014

Manifiesto de "Trueke Caracas"

Manifiesto de “TRUEKE CARACAS”
Colectivo de Economía Solidaria


Nosotros y nosotras, entendemos al sistema capitalista como un sistema de dominación y exclusión social, que es patriarcal, racista, clasista, depredador de la naturaleza, generador de sufrimiento, y que está poniendo en peligro las condiciones que permiten la vida en el planeta.

Creemos también que la lógica de funcionamiento del dinero, la forma en que se crea y distribuye, así como el sistema financiero mundial, encubren y multiplican estos procesos de dominación y explotación.

En consecuencia:

1. Practicamos el Trueke, así como diferentes formas de Economía Social y Solidaria alternativas al capitalismo, bajo los principios de autonomía, justicia, libertad e igualdad social, respeto por la Pacha Mama, unidad en la diversidad cultural y biológica, cooperación, compañerismo, amor y afectos, espiritualidad, los sueños y la fantasía, entre otros.

2. Realizamos actividades como Merkados de Trueke, Cayapas, Festivales de Ideas Productivas, Ferias, y en general todas aquellas actividades propias de una Economía Social y Solidaria.

3. Reconocemos los saberes ancestrales, populares, y en general los de todas aquellas personas que han sido excluidas por el modelo civilizatorio hegemónico. Todos y todas somos sujetos de sentimiento y conocimiento, y nos educamos principalmente desde las prácticas, y en nuestra relación con los otros y las otras, etc. Reafirmamos con ello los saberes por la vida y para la vida.

4. Reivindicamos el trabajo como herramienta creadora y transformadora. Promovemos distintas formas de acción directa como estímulo para volver a ser productores/as y no sólo consumidores/as pasivos/as y dependientes. Por eso nos declaramos antes que nada Prosumidores y Prosumidoras, es decir, productores/as y consumidores/as responsables de los bienes, saberes y servicios, en función de necesidades reales.

5. Creemos que las alternativas a la economía rentista y extractivista de nuestro país, implican reconstituir y consolidar la comunidad, y exigen que los pueblos se arraiguen en sus territorios construyendo soberanía y autonomía, y se apropien de sus procesos de producción, consumo y organización política.

6. Nos organizamos para nuestras actividades bajo un modelo de cooperación, horizontalidad, rotación, responsabilidad, debate y aprendizaje permanente, y apertura incluyente a la participación bajo  estos principios.

7. Buscamos el intercambio permanente de productos, servicios y saberes, a través de diferentes metodologías como el Trueke Directo, el uso de Monedas Comunales, los Bancos de Tiempo, los Sistemas de Crédito Mutuo, entre otros.


8. Los únicos requisitos para ser integrante del Colectivo Trueke Caracas son: Ser Prosumidor/a, cumplir con estos principios, asistir a las actividades programadas, capacitarse permanentemente, y asumir las responsabilidades con espíritu cooperativo y solidario.


lunes, 2 de diciembre de 2013

¡El renacer del trueque!

ÉPALE/MIRADAS
¡El renacer del trueque!

Ciudad CCS

LA PRIMERA FORMA DE COMERCIO —¿DE QUÉ? BUENO, YA SABEN, DE INTERCAMBIO DE UNA COSA POR OTRA, ESO QUE HOY LLAMAMOS “COMPRA-VENTA”— CONSISTIÓ EN CANJEAR “PRODUCTOS” MANO A MANO: LO QUE UNO TENÍA Y NO NECESITABA SE CAMBIABA POR LO QUE OTRO TENÍA Y LE SOBRABA. ¡FACILITO!, ¿NO? HASTA QUE APARECIÓ EL DINERO Y SE JODIÓ LA VAINA

24/11/13.- ¡CUANDO ÉRAMOS FELICES Y NO LO SABÍAMOS!
La tendencia de los seres humanos a compartir forma parte de nuestra naturaleza y, por ende, ha estado presente desde el inicio de los tiempos. Con la llegada de la agricultura las personas empezaron a producir alimentos y a tener “excedentes”, es decir, esa parte de la cosecha que no necesitaban consumir. Y si no la necesitaban, ¿por qué no cambiarla por otra cosa? Imagínense, ir por la vida dando y recibiendo sin posteriores deudas, sin desconfianza, sin amargura. Bueno, esa es la historia del trueque. ¿Muy bonita para ser verdad?

Uno de los impulsores de la Red de Trueque de Venezuela, Juan Esteban López, nos amplía el cuento: “El trueque era una práctica cotidiana, no solo entre las comunidades campesinas y pescadoras sino también entre las indígenas. Hay antropólogos que hablan de ‘sistemas extensos de intercambio’, porque se comprobó que existían redes que abarcaban desde las Antillas y el mar Caribe hasta la selva amazónica, pasando por los Llanos y los Andes. Hay un libro que se llama Noticias de caciques muy mayores que demuestra que las relaciones entre nuestras culturas no eran de guerra, invasión y hostilidad, sino de solidaridad y reciprocidad. Eso permitió el intercambio de recursos, plantas y tecnologías que hicieron que nuestras comunidades tuvieran unos niveles de soberanía alimentaria y conocimientos medicinales, botánicos y técnicos superiores a los actuales”.

Entonces, ¿qué pasó? Con el tiempo, de una u otra forma, el trueque implicó el comienzo del concepto “precio” y surgió la duda: ¿cuál será el número exacto de gallinas que debo dar para obtener una vaca? Bueno, las que necesite el otro. ¿No? Y si yo no quiero la vaca completa, pues vamos a compartirla entre varios, ¿cierto? ¡Ah!, pero el miedo inherente a cada uno de nosotros respondió con un rotundo “¡no!”.

Para resolver ese “problema” las comunidades buscaron un “producto de referencia” sobre el cual establecer los valores de los demás. ¡Ujúm!, una especie de “moneda”.

SIN CARA NI SELLO
Esas monedas funcionaban como un elemento que medía y facilitaba los intercambios. En realidad, seguía siendo un trueque, pero ahora con un instrumento de medición. Por ejemplo: ¿qué tienen en común las plumas, las conchas marinas, las semillas de cacao, los metales, el ganado y la sal? Bueno, todos, en su momento, fueron usados como monedas. La sal era una de las más cotizadas porque permitía conservar los alimentos y de ahí viene el fulano “salario”, mejor conocido como “quince y último”.

Como ustedes ven, eran muchos y muy diversos los elementos que nuestros pueblos usaban como monedas, pero todos tenían algo en común: siempre (se lee siempre) eran tomados de la naturaleza y servían para cubrir necesidades reales. Hasta que un día los bancos emitieron las monedas y los billetes oficiales equivalentes a cantidades específicas de oro. Luego de la Segunda Guerra Mundial todos los billetes se podían convertir únicamente en dólares estadounidenses, y solo los dólares se podían convertir en oro. Y, así sucesivamente, continuaron jodiéndonos. Pero se les olvidó un detallito.

TODO TIENE SU CAÍDA
El detallito es que, desde 1973 hasta nuestros días, el dinero que usamos solo tiene su valor en la creencia subjetiva de que será aceptado por los demás habitantes porque, bueno, vale, nadie le va a rebotar su billete de Bs. 100 en el supermercado de la esquina a menos que sean ilegales, ¿no? Entonces, los sistemas de trueque contemporáneos hicieron su jugada magistral. ¿Cómo es eso? Bueno, además del intercambio de productos por acuerdos entre las partes, también crearon las “monedas comunales”, que son unos papelitos chiquitos, cuadrados, coloridos, con nombres y dibujos que refieren a nuestra verdadera historia.

Por ejemplo, el primer sistema de trueque contemporáneo de Venezuela fue constituido durante el mes de junio del año 2007 en Urachiche, estado Yaracuy, y su moneda comunal es la “Lionza” en honor a nuestra diosa María Lionza, la reina de las cuarenta legiones. Meses después surgió en el estado Falcón nuestro segundo sistema de trueque, llamado Confederación de Consejos Comunales José Leonardo Chirino, con la moneda “Zambo”, para conmemorar a ese hijo de indígena libre con negro esclavo que lideró una insurrección por la libertad. En este sentido, los habitantes del estado Miranda también decidieron rendirle homenaje a sus negros a través de la moneda “Cimarrón”, que rige el sistema de Barlovento. Mientras que el sistema Kikire de los Valles del Tuy funciona con el “Zamorano”, que nos recuerda al general de pueblo Ezequiel Zamora.

“TIERRAS Y HOMBRES LIBRES”
Entonces, ¿qué necesitamos ahora? Bueno, cambiar nuestra estructura mental y potenciar la idea de usar algo distinto al dinero tradicional, por ejemplo, las monedas comunales. 3, 2, 1 y varios escupirán su “debe ser que si yo junto mil papelitos y voy al concesionario me van a dar un carro”. Bueno, ¿le advertí o no le advertí que lo primero era cambiar nuestra estructura mental?

“El sistema monetario actual es dominado a su antojo por las corporaciones financieras. Han logrado que el dinero sea escaso, atesorable y que su posesión genere porcentajes de interés. Esto nos ha hecho entrar en una lógica perversa, donde cada quien intenta salvarse sin importar que explote la codicia, la competencia, la especulación o el lucro personal. Nosotros debemos crear nuevos acuerdos basados en la solidaridad y la ayuda mutua a través de la economía del don (el dar, el regalar) o de una economía justa (el trueque)”, explica Juan Esteban, poco antes de adentrarnos en las experiencias que se viven en nuestra tierra, la bolivariana.

¡EL DESTINO!
Nuestro Libertador decía que la unidad de nuestros pueblos era un inexorable decreto del destino y algunos nos hemos aferrado a esta creencia. Por eso, en el año 2006 Juan Esteban, junto a otros dos compañeros de la Patria Grande (Pablo Mayayo y Daniel Jaramillo), se vinieron desde Colombia para asesorar a nuestro entonces Ministerio de Economía Popular en la conformación de los sistemas de trueque en Venezuela. “En ese entonces hicimos algunos procesos de formación en La Vega (Caracas), así como en Aragua, Carabobo y Nueva Esparta. Estos procesos se suspendieron por toda la dinámica de las elecciones presidenciales de diciembre. Finalmente se constituyeron tres sistemas de trueque en 2007, siete en el primer semestre de 2008 y, después, nos juntamos para crear la Red Nacional de Sistemas de Trueque el 4 de octubre del año 2008. En ese momento éramos 10 sistemas. En la actualidad, ya hay entre 15 y 20 sistemas de trueque constituidos y en proceso, algunos, incluso, por fuera de nuestra Red”, nos explica Juan.

¿Entre 15 y 20? Sí, sí, no solamente Yaracuy, Falcón y Miranda decidieron meterle el pecho al asunto, también en Trujillo se conformó el sistema de Boconó con su moneda comunal, el “Momoy”, ese pequeño hombrecito que, apoyado en su bastón, va cuidando nuestras lagunas y ríos. Cerca de Trujillo nace el sistema de trueque merideño que vuela con su moneda el “Cóndor”. Por su parte, Nueva Esparta impulsó el sistema de Paraguachoa y su moneda el “Guaiquerí”, como solían llamarse los habitantes originarios de la isla de Margarita. Mientras en Lara se unieron las localidades de Sanare, Quíbor y El Tocuyo al son de la moneda el “Tamunangue”.

¡Y LO IMPOSIBLE LLEGÓ!
¿Y Caracas? Sabemos que las ciudades funcionan bajo la lógica del consumo y no de la producción, pero a veces “la vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida”. “En Caracas se hicieron algunos procesos de formación en el año 2010 con apoyo de la Dirección de Desarrollo Económico de la Alcaldía y Fundarte. En ese entonces algunas comunidades se sumaron al Gran Megatrueque Nacional, organizado por la Red Nacional de Sistemas de Trueque. Sin embargo, nuestro Colectivo Trueque Caracas nació formalmente en diciembre de 2011 con un evento en el Ateneo Popular de Los Chaguaramos. Luego, en el año 2012 se hicieron otros cuatro mercados ahí, en Caricuao y en el Museo Alejandro Otero”, agrega un Juan que parece creer en la capacidad de producir de los citadinos.

¿Producir? Sí, el trueque le planteó a los caraqueños el reto de que el producto a intercambiar fuese realizado por nuestras propias manos. Vaya susto para quienes creen, erróneamente, que no son capaces de hacer nada más allá de aquello que les impuso la academia. ¿No?

“Con el Colectivo Trueque Caracas queremos empezar a producir de verdad y a intercambiar bienes hechos por nosotros(as) mismos(as). Es una forma de superar esa tendencia que tiene la gente de llevar a los trueques solo ropa usada, libros, música o alguna película vieja porque, además, para eso existen espacios como los ‘trueques vintage’ o los ‘mercados de las pulgas’. Acá, más bien, se busca empezar la construcción real de una economía alternativa que sirva, que nos permita consumir bienes y servicios cotidianos, pero dentro de una perspectiva más humana. Incluso, pensamos que esa producción debe tener ciertos parámetros como, por ejemplo, impulsar la producción de alimentos desde una perspectiva agroecológica y, si son procesados, pues hacerlos con insumos sanos, así como fomentar la reducción, reúso y reciclaje de desechos orgánicos y no orgánicos. Y bueno, para quienes quieran asumir el reto, el Colectivo Trueque Caracas también realiza ‘festivales de ideas productivas’ donde se dictan talleres para aprender a producir artesanías y bolsos con material reciclado, huertos, granola, masa de maíz para arepas, jabones y demás”, concluye.

¿LO ASUMES?
¡No, no es jugando! Date ahí:
Blog: truekecaracas.blogspot.com
Facebook: Trueke Caracas

Twitter: @truekecc
Correo electrónico: truekeate@gmail.com

Otras monedas, otros intercambios, otras formas

Otras monedas, otros intercambios, otras formas


sursiendo.com

Sursiendo hilos sueltos
Nos lanzamos al mar de las monedas sociales, nadamos entre sus valores y sus formas. Es un baño con mucho gusto. 

En un portal de noticias aparece un reportaje sobre el túmin, y enseguida se arma un foro de debate en los comentarios a la nota. Preguntas, apreciaciones, ampliaciones, dudas,… se produce un espacio espontáneo para el compartir. En las Islas Canarias se consigue una renta básica si tienes mucha actividad con la moneda demos, que fomenta la economía solidaria desde una gestión compartida.

Hace unas semanas se lanzó un crowdfounding para consolidar el ecosol, la moneda social de Catalunya. Ya consiguieron el objetivo mínimo del proyecto gracias a las aportaciones de cientos de personas. Aquí podemos ver la interrelación entre lo digital y lo analógico, dos mundos que pueden ser consecuentes y solidarios, funcionando a la par en un llamamiento al apoyo colectivo.

Túmin, ecosol, demos, tlaloc, expronceda, UDIS, choquito, altamir, boniato, Bristol Pound,S.O.L., bitcoin,… miles de nombres propios elegidos por los y las participantes en su uso. Son lasmonedas sociales, que son creadas por grupos de personas que quieren otra cosa distinta al sistema socioeconómico que sostiene la moneda de curso legal en cada país. Según el experto en monedas, Bernard Lietaer, ya hay casi 5.000 monedas de este tipo en todo el mundo.

¿Cuál es la propuesta de la moneda social? Pues muy variada, casi una propuesta por cada moneda, pero esencialmente es “un acuerdo dentro de una comunidad de usar algo como medio de intercambio”, una herramienta para facilitar canjes tanto de productos como de servicios o de conocimientos. El valor no queda en la moneda, sino en las personas que participan en esa permuta de un bien o una utilidad.

Algunas nacieron hace años y luego fueron desapareciendo, otras se mantienen, y muchas más están naciendo en los últimos meses. Sobre todo en Europa, por las crisis. En el Estado español han surgido más de 70 en los últimos dos años. Y para dar cuenta de ello, Julio Gisbert, autor del blogVivirsinempleo y experto en sistemas de cambio alternativos, ideó un mapa interactivo para visualizarlas geográficamente y conectarlas de alguna forma:

Las hay alternativas a la oficial o las hay complementarias, las hay digitales o en papel, en entornorural o enciudades y periferias. Variedad de iniciativas sociales impulsadas desde una comunidad de personas que buscan relacionarse económicamente de otra forma, con otros principios y valores: volver a localizar el mercado, valorar las capacidades productivas de cada quien, evitar la especulación, preservar el medio ambiente, crear un vínculo social,… con una lógica diametralmente distinta a la del capitalismo.

Están muy relacionadas con el mercado del trueque, con los bancos de tiempo, con las cooperativas, con la banca ética, con las ciudades en transición, pero también con los bienes comunes, con el software libre, con la cultura compartida, al P2P… todas ellas propuestas de otro modo de hacer y relacionarse.

Susana Martín, economista autora del libro Nada está perdido nos dice: “Los estudios demuestran que si se financiase exclusivamente la economía productiva no tendríamos crisis bancarias; ahí es donde hay que financiar: la producción de bienes y servicios que sirven a las personas, la economía real”. Y las monedas sociales quieren eso.

Lo social, lo humano y lo comunitario puestos en el centro de la economía, un mercado social con un dinero que es respaldado por bienes y trabajo real de la comunidad, con intercambios justos, y con estrategias que van más allá de la moneda, porque generan sentimiento de pertenencia a un grupo, con actividades de formación y artísticas, es dinamizador del comercio local de proximidad, del autoempleo y de optimización de los recursos locales.

En México son famosas ya las experiencias deltúmin y del tlaloc, que operan en el centro del país y combinan zonas rurales con urbanas. El primero nace en 2010 a iniciativa de los y las habitantes del municipio de Espinal, en Veracruz, para apoyarse económicamente; para formar parte de este mercado alternativo tienes que vender algún producto u ofrecer algún servicio. Al entrar, cada participante recibe 500 túmin. En 2012 sus creadores fueron llamados por la justicia por un aviso del Banco de México, pero aún no tienen notificación alguna, mientras se defienden: su proyecto se trata de un intercambio comunitario de divisa, que no suplanta al peso pues se aplica exclusivamente en los productos y servicios regionales.

Por su parte, el Tianguis tlaloc es un Sistema Red de intercambio “multitrueque entre productores, servidores y consumidores, quienes utilizan un vale comunitario” con ese nombre, “cuya unidad representa un acto de confianza, el cual por acuerdo hoy equivale a $100 pesos”. Ambos funcionan como un circuito cerrado, donde únicamente los socios o agremiados la utilizan para comprar o vender sus productos o servicios, como alternativas que promueven los mercados comunitarios.

En San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, hace algo más de un año nació el cacao solidario, que no es tanto moneda como red de consumidores y productores que quieren evitar intermediarios e intercambiar a precios justos. Varias personas iniciaron reuniones para construir “algo” que saliese de la lógica capitalista, comenzaron con días de mercado de trueque, después con vales de intercambio y finalmente se está asentando como proceso asambleario de cooperativa de consumo responsable.

Caso aparte son: la ya famosa moneda bitcoin, virtual y global, que está siendo utilizada por decenas de miles de personas en todo el mundo. Entró en funcionamiento en enero de 2009 y opera con la filosofía P2P, de código abierto, es decir, sin una autoridad central. Y el kurtú, una moneda virtual para intercambio culturales, todavía en etapa de desarrollo, “que conecta a productores culturales, público y marcas a través de una plataforma social” y “estimula la inversión, producción y distribución cultural” (video explicativo).

Apoyo mutuo, autogestión, cooperación, responsabilidad, transparencia, compromiso,… es decir, los elementos de la democracia radical, la real, la de las personas. Y por tanto nos preguntamos: ¿las monedas sociales son una de las formas de dar vida a un procomún socioeconómico? Veremos.

Recomendamos ver los documentales de Televisión Española:
EXTRA: escucha el Corrido del Dinero solidario, por Felipe:



lunes, 1 de abril de 2013

El trueque, una práctica de Buen Vivir


El trueque, una práctica de Buen Vivir


Susan Abad           
Comunidades aliadas

"Yo me recuerdo cuando estaban mis papás, que subían gente de lo caliente [zonas cálidas], que le llamábamos calentanos, y traían la panela, el plátano, cambiábamos con papa, con repollo, con queso, en la vereda de Ecuaré”, rememora para Noticias Aliadas Lucina Caldón, quien junto a su marido y dos de sus siete hijos vive en el resguardo indígena Puracé y que a sus 66 años es una de las más entusiastas participantes del trueque que cada dos meses organiza la Asociación de Cabildos Genaro Sánchez Zona Centro del departamento suroccidental del Cauca.

La práctica —calificada por la abogada investigadora arhuaca Belkis Izquierdo como “una estrategia económica propia y acción fundamentada en el ejercicio colectivo que se convierte en un mecanismo de autosostenibilidad y soberanía alimentaria”— fue reactivada por iniciativa de las comunidades en esa zona sur de Colombia en el 2003, y fue fortalecida en el 2009 gracias a la orientación de la Asociación de Cabildos Genaro Sánchez Zona Centro y la ayuda de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dentro de su proyecto “Integración de ecosistemas y adaptación al cambio Climático en el Macizo Colombiano”, desarrollado entre el 2008 y el 2010.

“Nuestra estructura está conformada por alrededor de 22,000 habitantes de 10 cabildos indígenas distribuidos en los municipios de Popayán, Puracé y El Tambo. Tenemos los resguardos de Puracé, Kokonuco y Paletará, Quintana, Poblazón, Julumito, Chapas, Alto del Rey y Guarapamba”, explica a Noticias Aliadas Ricardo Manzano del pueblo Kokonuco y coordinador del trueque en su población, a unos 30 km al sureste de Popayán, la capital departamental.

Y si bien al empezar, como cuenta Manzano, sólo 150 personas intercambiaban productos, hoy son entre 600 y 1,500 indígenas que se reúnen cada dos meses para esta actividad.

Mejor organización

El crecimiento de la participación ha originado una mejor organización que se inicia con una proyección sobre el número aproximado de personas que asistirán al evento, y el número de productos que se deben llevar “para que haya equilibrio y que la comida se pueda redistribuir y a nadie le falte o le sobre producto”, explica Caldón, también del pueblo Kokonuco.

“Por fortuna tenemos distintos pisos térmicos, desde los 3,800 m hasta los 1,000 m sobre el nivel del mar. Esto nos permite tener una gran variedad de productos”, precisa Manzano.

Es así que los participantes de las zonas cálidas acuden con panela, plátano verde y maduro, yuca, naranja, chontaduro y piña, productos muy cotizados por los habitantes de climas fríos, que los cambian por papa, cebolla, leche, quesos y fresas.

El proceso, además de recuperar una costumbre ancestral, también permite a los indígenas tener un mejor nivel de vida, mantener sus estructuras tradicionales, avanzar en los modelos de economía propia, así como consumir alimentos que en muchos de los casos —y cada vez con más frecuencia— son cultivados de manera orgánica, que fortalece el proceso de alimentación, y por ende redundan en una mejor salud.

Con la producción agroecológica y orgánica, las comunidades avanzan en las prácticas de cultivo amable con el medio ambiente, “respetando la Madre Tierra como un concepto de todos los indígenas, que es la que nos provee los alimentos”, afirma Manzano.

“Estamos protegiendo los nacimientos de agua. Ya la agüita sale —no bien bastante—pero al menos no se han secado como en otros lugares”, acota Caldón.

Además de ser un proceso político-administrativo, el trueque también significa para estas comunidades un incremento en la producción. La implementación de un calendario de cosechas les permite a los participantes tener datos concretos sobre los productos que cultivan cada resguardo y cuáles son las épocas o meses de mayor producción. Esto facilita la elaboración de un cronograma de siembras y fijar las fechas para realizar los trueques.

Esta mejor organización e incremento de la producción determina un importante aporte a la seguridad y soberanía alimentaria de estas comunidades. Manzano explica que aparte de “la calidad, variedad de productos, además que son sanos y frescos”, es importante el aporte de las mujeres en el intercambio de formas de cocinar los productos y la participación de los niños en los eventos, lo cual fortalece, desde la familia, la recuperación de la alimentación, costumbres, tradiciones culturales y conocimientos propios.

Cuidado de las semillas

El trueque también ha generado —dentro de su dinámica— el rescate de las semillas propias y su adaptación a diversos climas. “Antes había buena papa, buen olluco y eso hubo un tiempo que se acabó, pero ya estamos produciendo semillas sin veneno, semilla orgánica y eso también lo llevo y cambio”, dice a Noticias Aliadas Mercedes Yace del resguardo Kokonuco. Ella, en su papel de custodia de semillas y pies de cría —como llaman a los animales para la reproducción— utiliza métodos de conservación, propagación y distribución de las semillas de las que no sólo brotará alimento, sino “plantas con las que se puede aplicar todo el conocimiento de nuestra medicina tradicional”, asegura.

El intercambio de semillas permite la consecución de alimentos de zonas diferentes y la reforestación con especies nativas, convirtiéndose en otra experiencia positiva para el medio ambiente y una forma de enfrentar los cambios climáticos.

El pasado 28 de febrero se realizó el trueque número 46 desde que reiniciaron esta práctica en el 2003. Para Manzano el proceso se ha sostenido en estos años “porque ha dado unos resultados a nivel político, social, autonomía alimentaria y salud y un fortalecimiento al modelo de economía propia y respuesta a los modelos alimentarios de globalización”.

Añade que se proyecta al futuro con propuestas como “cultivos en invernadero escalonados, hacer barreras con árboles y aislar los ojos de agua”. Asimismo, espera que esta práctica se lleve a otras comunidades, campesinos, afrodescendientes e inclusive a sectores urbanos deprimidos.

“El trueque nos arraiga, nos une, nos organiza, nos fortalece. Nos impulsa a producir, a recuperar las huertas tradicionales a luchar por lo que nos pertenece. En los trueques se fortalecen los lazos de amistad entre resguardos, se comparten conocimientos, formas de trabajo, organización y lo más importante rescata nuestra propia cosmovisión y todo nuestro legado ancestral”, afirma.

 —Noticias Aliadas.

jueves, 31 de mayo de 2012

¿Por qué hacemos trueKe en Caracas?


¿Por qué hacemos trueKe en Caracas?


Caracas, al igual que muchas urbes del planeta, es una ciudad profundamente movida por el consumismo. La renta del petróleo hace realidad la circulación de una gran cantidad de dinero con la que compramos más y más mercancías a diario, la gran mayoría importadas, y muchas de ellas mercancías que en realidad ni siquiera necesitamos, generando una creciente masa de desechos de difícil tratamiento. Muy rara vez, consumimos cosas que se produzcan en nuestra ciudad, siendo que en Caracas lo que predominan son los servicios y las actividades bancarias. Así que, en realidad vivimos de manera parasitaria, consumiendo lo que se produce en otros espacios.

A su vez, esta dinámica hace de Caracas un espacio donde prevalece la competencia, la individualización y la agresividad. La forma como funciona la ciudad condiciona nuestra relación con los demás y con la naturaleza. Y como supuestamente somos un espacio “desarrollado” y modernizado, nos alejamos de la tierra y de la naturaleza, y nos dedicamos a las labores técnicas, intelectuales o de servicios. ¿Qué pasaría si nos soltaran en la mitad de una selva? ¿Sobreviviríamos? ¿Qué sabemos hacer con nuestras propias manos?

Este modelo de ciudad es incompatible con la reproducción de la naturaleza y además nos hace peligrosamente dependientes. La actual crisis global financiera, económica, ecológica, alimentaria y energética, nos exige la búsqueda de alternativas concretas a los estilos de vida que hemos llevado hasta ahora, sobre todo en un país extremadamente dependiente de la renta petrolera, vulnerable a las presiones que constantemente ejerce el neoliberalismo y el capital financiero.

Periódicos, noticieros y páginas webs nos muestran prácticamente a diario las movilizaciones, protestas y resistencias de ciudadan@s y pueblos de Europa y los Estados Unidos, los “indignados”, en contra de la arremetida neoliberal de los grandes bancos, haciéndonos rememorar la crisis de la deuda en los 80s, que sufrimos no sólo los pueblos de Latinoamérica, sino de otros tantos países del sur global. El dinero, con la expansión del capital por todo el mundo, ha atado todas las relaciones sociales en torno a su lógica.

El dinero no es sólo un medio de intercambio. Ni siquiera es su principal función en el capitalismo. Su principal función es ser una mercancía, la principal mercancía mundial, que posibilita la globalización neoliberal. El sistema capitalista presiona constantemente a l@s ciudadan@s, pueblos y naciones del mundo para que nos endeudemos con la banca, y todas nuestras deudas están respaldadas con nuestro trabajo, con nuestros bienes y hasta con la naturaleza de nuestros países, que las grandes transnacionales quieren seguir extrayendo como han hecho hasta ahora.


Nos oponemos a la total mercantilización de la vida que nos impone el sistema capitalista. No queremos cambiar la “economía”, queremos cambiar el sistema. Y un cambio de sistema supone proponer, impulsar y practicar relaciones solidarias y armoniosas con las personas y con la naturaleza. Los sistemas de trueKe, han sido, y son en la actualidad, formas alternativas y solidarias de producir, consumir y relacionarnos entre nosotros y con la Madre Tierra, sin mediación de dinero. Eso significa que los sistemas de trueKe, no son sólo alternativas de vida, sino además representan formas de resistencia ante las crisis que produce los grandes poderes bancarios. Veamos en la actualidad cómo el pueblo de Grecia, ante el asalto generalizado del neoliberalismo y las instituciones financieras, se han defendido haciendo mercados y sistemas de trueKe, como en algún momento lo hizo el pueblo argentino ante el “corralito” bancario en el 2001.

Queremos mostrar y construir otras formas de relaciones económicas, en las que no prevalezca la lógica mercantil. Queremos que se abran nuevos espacios de intercambio solidario en una ciudad que compite aceleradamente por el consumismo. Queremos el incentivo de productos, bienes y servicios de producción local, que además sean compatibles con la reproducción de la naturaleza. Queremos promover que las personas puedan también producir sus propias cosas, que no sólo sean consumidores, sino “prosumidores”. Queremos ayudar a construir un pensamiento alternativo a lógica de la ganancia, uno que piense el valor desde la diversidad cultural, el respeto por la Madre Tierra.

Es un largo proceso en unas condiciones sumamente adversas. Pero estas son prácticas que crecen en todo el mundo, ante la dictadura del dinero. Otra Caracas es posible, y los sistemas de trueKe son una de las expresiones para ejercer, aquí y ahora, una alternativa solidaria para la vida en la ciudad.


domingo, 19 de febrero de 2012

“El trueke es una economía ecológica”. Entrevista con Juan Esteban López de la Red de Sistemas de Trueke de Venezuela.


“El trueke es una economía ecológica”. Entrevista con Juan Esteban López de la Red de Sistemas de Trueke de Venezuela.


Greg Wilpert
Fundación Rosa Luxemburg


Juan Esteban López es de Medellín, Colombia y vive en Venezuela hace cuatro años, trabajando con los sistemas de Trueke. (Nota: normalmente se escribe la palabra “trueque”, pero los sistemas de “trueke” en Venezuela prefieren escribir la palabra con “k”.)


¿Qué es un sistema de trueke?

Un sistema de trueke es una organización comunitaria o del poder popular, como le decimos en Venezuela, cuyo objetivo es crear una economía local, que funciona en una localidad, en un barrio, en una ciudad o un municipio; es decir, para crear un mercado entre la propia gente que se inscribe en el sistema de trueke; para intercambiar productos, servicios, y saberes. Es un mercado con una economía propia, a través del intercambio que tiene varias modalidades, pero el objetivo principal es crear un sistema económico local.


¿Cuáles son las modalidades a las cuales te refieres?

Básicamente, en Venezuela, en Colombia, en México, usamos modelos mixtos, que usan el trueke, que es el intercambio directo de productos; es decir, el intercambio directo de un producto por otro o un producto por un servicio, sin ninguna intermediación de dinero, ni de ningún medio de intercambio. Pero también, el comercio de trueke es limitado. No siempre los productos tienen los mismos valores o cumplen con las necesidades de cada uno de los truekeadores, entonces se crea una moneda local, que sirve como un instrumento facilitador de los intercambios. Esto funciona para valorar los productos, servicios, y saberes, que se intercambian en el sistema y para ampliar las posibilidades. Si fuera solamente un trueke directo, seria limitadas. La moneda local funciona muy parecida como el dinero tradicional, sino el dinero tradicional tiene una serie de características distintas.


¿Cuál es la ventaja del sistema de trueke sobre el sistema tradicional?

Primero, estos sistemas surgen no solamente en Venezuela, sino en todo el mundo como alternativa a la economía capitalista global, que termina en el fondo empobreciendo a las comunidades, por que las comunidades productoras, los pequeños empresarios, tarde o temprano terminan viendo que sus esfuerzos no son compensados porque en la forma de funcionamiento del capitalismo el dinero no permanece en las comunidades locales, sino vuelven nuevamente al sistema financiero global. Entonces, los sistemas de trueke se crean con ese objetivo, donde una moneda complementaria pueda realmente potenciar la economía local y que esa economía no sea absorbida por la gran economía global.

Las ventajas que tienen las personas en los sistemas de trueke es que están participando en un mercado más humano. Es un mercado donde la gente es más solidaria, donde se busca el encuentro con los demás. Esa “mano invisible” del mercado capitalista deshumaniza las relaciones humanas y económicas. Entonces, la primera ventaja es que se humaniza las relaciones económicas, participando en un mercado con tus vecinos, con personas de la misma zona.

Además, los valores de los productos no son tan altos porque no hay intermediarios. Los productores ofrecen sus productos directamente, lo cual permite que se vendan a un valor más bajo.

También, es una economía ecológica porque en el sistema de trueke no hay gastos innecesarios de energía porque no hay grandes desplazamientos para llevar los productos de un lugar al otro. Se trata mas bien de ver si podemos producir en esa localidad lo que necesitamos.

Bueno, muchas veces, hay productos que no podemos hacer porque no tenemos la materia prima, no tenemos el conocimiento, pero se trata de eso también, de compartir conocimiento, saberes, de ver si hay ciertas cosas que podemos producir que son muy caras dentro de la canasta básica, por ejemplo.

Otro ejemplo, los productos de aseo, son productos que en el fondo son muy fáciles de producir, pero en el mercado se consiguen muy caros. Dentro de un sistema de trueke se empieza a producir por ejemplo el cloro que utiliza el limpiador o el detergente para limpiar los platos; los jabones, éstos se pueden producir en las comunidades. Entonces, estamos también generando una economía ecológica que no está causando un daño al medio ambiente.

Si tu puedes generar alguna materia prima para tu producto, entonces, puedes también reducir costos. Es una lógica solidaria. La gran ventaja del sistema de trueke es que aquí se trata de se ser solidario, lo contrario del mercado capitalista donde tienes que ser competitivo. Entonces la competencia la estamos eliminando y no estamos matándonos.


¿Cuántos sistemas de trueke hay en Venezuela? Y que tamaño tienen en promedio?

Actualmente hay 13 sistemas de trueke aquí en Venezuela. En promedio participan más o menos 120 personas en cada uno. Hay algunos donde participan menos y otros donde participan entre 250 y 300 prosumidores (una combinación de las palabras productor y consumidor). Al principio hubo una fiebre para entrar. También, al principio la gente usa más la moneda local y se inscriben sólo para recibirla y cuando se las gastan, se van. La gente que ha participado constantemente y que comparte la filosofía puede ser alrededor de 120 personas. Ahora estamos en una etapa para reforzarlo, de incorporar más gente y de crear más sistemas de trueke en Venezuela.


¿Cuáles son los problemas principales que han enfrentado estos sistemas en Venezuela?

Al principio hubo bastante crítica de la oposición política porque malinterpretan la moneda local y la atacan, diciendo que se va a reemplazar el bolívar, cuando esto es totalmente falso. De hecho, los teóricos de la moneda local, como Silvio Gesell, lo llaman “monedas complementarias” porque son monedas que se usan localmente, que cumplen ciertas funciones que la moneda nacional no alcanza a cumplir. Entonces son más bien complementarias. Nunca se ha planteado como un reemplazo al bolívar. Esto fue una crítica que tuvimos que enfrentar porque mucha gente entraba temerosamente al sistema, o pensando que en algún momento se iba a intercambiar por dinero, entonces se dieron cuenta de que no era así y se salieron.

Básicamente hay falta de conciencia por que no es fácil cambiar los hábitos capitalistas, el hábito de ser egoísta, de querer buscar el lucro personal, de querer engañar el otro. También, mucha gente no entiende que los sistemas de trueke sean autogestionados, a pesar de que estamos en un país donde estos se han convertido en una política pública a nivel nacional. Los facilitadores de este proceso, hemos tratado de inculcar a la gente que esto es una organización autogestionada. Esto, a pesar de que hubo un apoyo del gobierno nacional en los inicios, debe tender a desaparecer.

Hay también algunos problemas de tipo logístico porque se han creado sistemas de trueke en regiones muy grandes, que abarcan 4, 5, 6 municipios. Entonces para realizar un mercado de trueke, a la gente le cuesta a veces conseguir el transporte para llegar. Otros problemas logísticos eran conseguir los mesones, los toldos, pero ahora lo hemos solucionado con recursos del gobierno.


¿Cuál ha sido la relación entre el gobierno y los sistemas de trueke?

El presidente Chávez conoció las experiencias en Brasil y Argentina, entonces las experiencias de trueke en Venezuela surgieron desde un impulso del gobierno, desde el principio, desde el 2006. Yo estaba en Medellín y allá trabajábamos implementando unos sistemas de trueke, por alguna causalidad conocieron nuestro trabajo y el Ministerio de la Economía Popular en este entonces nos contrató para venir a promover esta experiencia.

Entonces, desde el principio ésta experiencia está ligada a una política pública; incluso en el 2008, dos años después de que ya existían diez sistemas de trueke, el presidente Chávez convino a los ministros para hacer una ley de las monedas locales que se terminó decretando dentro de las leyes habilitantes en el 2008, una Ley para el Fomento y Desarrollo de la Economía Popular que reconocía varias organizaciones socio-productivas comunitarias, entre ellas los sistemas de trueke.

Y en el diciembre del 2010 se promulgó una Ley Orgánica al Sistema de la Economía Comunal, donde vuelve a ratificarse y se avanza un poco más sobre los aspectos de organización, apoyo, financiamiento, y acompañamiento por parte del Estado a la creación y conformación de sistemas de trueke. Entonces la relación ha sido de apoyo, de financiamiento y de acompañamiento, si bien el Ministerio de las Comunas no ha cumplido en su función y no ha impulsado -como debería- la creación de los sistemas de trueke.

Esto puede ser un caso único en el mundo, porque en el resto de los países, por ejemplo en Colombia, tenemos algunos apoyos de los gobiernos municipales o departamentales, pero nunca un gobierno nacional. En la experiencia Argentina hubo también en algún momento apoyo del gobierno de la provincia de Buenos Aires, pero en general no hubo un apoyo nacional. Nacieron de las experiencias de la resistencia civil. Incluso, en los países desarrollados, como Estados Unidos, como Francia, como Inglaterra, son iniciativas de la sociedad civil, de las comunidades. Entonces esto puede ser casi un caso único, de apoyo de un gobierno nacional, porque Chávez, dentro de su proyecto socialista, consideró que para la economía popular los sistemas de trueke y las monedas locales son una herramienta necesaria, básica, e importante.


¿Cuál es la función de la Red Nacional de Trueke?

Nos juntamos ya hace dos años y es una instancia de cooperación, de encuentros de las experiencias para fortalecernos mutuamente, para tratar de llevar una política común, para compartir aprendizajes, experiencias. Incluso, se plantea en el futuro un intercambio más grande, de algunos productos y de conocimientos. Ya lo hemos hecho, donde nos reunimos y hemos intercambiado saberes. Por ejemplo, la gente que sabe sobre plantas medicinales, se intercambian semillas, conocimientos en general a nivel nacional.


* Entrevista conducida por Gregory Wilpert.